Destacamos hoy dos artículos publicados la semana pasada en la prensa. El primero del sociólogo Edgar Morin, plantea la posibilidad de reconstruir el mundo desde el concepto de metamorfosis, más radical -señala- que el de revolución. Y el segundo sobre el cénit del petróleo, la crisis y quienes creen que es posible mantener el actual sistema productivo y energético.
Declaración final de la 1ª Conferencia sobre decrecimiento (París 2008)
19 Enero 2010Los participantes en la Conferencia de Decrecimiento Económico para la Sostenibilidad Ecológica y la Equidad Social que tuvo lugar en París el 18 y 19 de Abril del 2008, hacemos la siguiente declaración:
1. El crecimiento económico (como incremento del PIB o PNB real) representa un aumento en la producción, consumo e inversión, que busca alcanzar un beneficio económico, donde inevitablemente se necesita un mayor uso en materiales, energía y tierra. (sigue en la página oficial de la Conferencia)
“Home”, ¿algo más que una película?
11 Enero 2010Estamos viviendo un periodo crucial. Los científicos nos dicen que solo tenemos 10 años para cambiar nuestros modos de vida, evitar de agotar los recursos naturales y impedir una evolución catastrófica del clima de la Tierra.
Cada uno de nosotros debe participar en el esfuerzo colectivo, y es para sensibilizar al mayor número de personas que realizé la película HOME.
(Yann Arthus-Bertrand, director de Home)
La presentación de Dale Vuelta-Bira por fin en internet.
12 Diciembre 2009Ya puedes ver en internet la intervención de Carlos Taibo en la presentación de Dale Vuelta – Bira beste aldera, el pasado mes de octubre. Pincha aquí, son 33 minutos.
Y próximamente colgaremos el resto de la sesión (presentación de DV-Bira…)
El Manifiesto de la red italiana por el Decrecimiento
10 Diciembre 2009Así de sencillo, contundente y sugerente resulta el Manifiesto de la red italiana por la Descrecita. Puede sugerir posibles artículos, escritos… y sobre todo destaca por su claridad expositiva. manifesto-decrescita
Generar nuestra propia energía. Un futuro más amable
4 Diciembre 2009El diario La Vanguardia publicaba el 2 de diciembre una entrevista con Hermann Scheer, un diputado aleman (SPD) que aboga por que cada uno produzca su energía.
La puedes leer íntegra en http://www.lavanguardia.es/free/edicionimpresa/20091202/53835749241.html
Navarra insostenible
2 Diciembre 2009El Gobierno de Navarra ha publicado un informe sobre el estado del Medio Ambiente en Navarra http://www.navarra.es/NR/rdonlyres/FCFB9773-51C6-422A-ACBB-F95791E12A40/117649/InformedeEstadodeMedioambiente08.pdf donde se señala por ejemplo que las dos centrales de ciclo combinado de Castejón emiten el 50% del CO2 industrial con obligación de informar. Que el aumento de las emisiones de CO2 es de un 68% entre 1990 y 2007, lejos del objetivo del 15% que España asumió en Kyoto.
Más información en http://www.noticiasdenavarra.com/2009/11/27/sociedad/navarra/la-emision-de-gases-de-efecto-invernadero-ha-aumentado-un-6841
Ciudades en Transición, una lectura obligada
25 Noviembre 2009Bueno, obligado no estás, pero ciertamente merece la pena dedicar diez minutos a leer este artículo http://www.decrecimiento.info/2009/11/ciudades-transicion-resilencia.html publicado en el blog del decrecimiento. Plantea la complementariedad entre la corriente decrecentista y la de las ciudades de transición (tradiciones francesa e inglesa, para aclararnos) y ofrece una muy buena reflexión sobre la necesidad de enfrentar la cuestión de la inviabilidad del sistema de forma radical, es decir desde la raiz.
Decrecimiento, ¿ruptura o transición?
4 Noviembre 2009Artículo enviado a prensa el 3 de noviembre de 2009:
Decrecimiento… ¿ruptura o transición?
En los últimos tiempos venimos sufriendo algunas experiencias de caídas en la actividad económica que han venido acompañadas de sufrimiento para la mayoría de la población.
La desaparición de la URSS y la caída de los regímenes comunistas introdujeron una desorganización económica que hundió la producción económica en esos países. Algunos se enriquecieron y amasaron grandes fortunas, las actividades de lujo y ostentación se multiplicaron, aparecieron multimillonarios que acumularon recursos en muy poco tiempo, pero la mayoría de la población entró en dificultades para procurarse los bienes y servicios mínimos que necesitaban y algunos, los menos afortunados y protegidos, entraron en la miseria.
La larga crisis de Japón, de más de diez años, que se desató en los años noventa restringió las posibilidades de mucha gente en uno de los países más ricos del mundo. Cuando la crisis se manifestó en países pobres los resultados han sido dramáticos aumentando llamativamente el hambre, la inseguridad, la enfermedad y la muerte.
Estos últimos meses vivimos una experiencia mucho más cercana y, por tanto, más visible para nosotros. La crisis financiera que se manifestó hace dos años se ha trasladado a la actividad productiva y económica aumentando el paro y las dificultades. La pérdida de empleo ha quebrado proyectos de muchas personas, algunos han visto reducidas o anuladas sus posibilidades de vivir de forma digna, otros han perdido su vivienda por no poder pagar su hipoteca, muchos han tenido que renunciar a expectativas que había venido labrando hace tiempo, la mayoría ha tenido que rehacer sus cuentas y ajustar sus gastos.
Estos son algunos ejemplos de un decrecimiento económico rápido, inesperado y traumático.
Pero, al tiempo, se van multiplicando los síntomas de que nos hemos excedido en un camino de aumento del uso de recursos. Estamos visualizando que fuentes de energía como el petróleo, tan decisivo para nuestra forma de funcionar, irá escaseando progresivamente; se manifiesta de forma creciente la desertización de mayores superficies del planeta por efecto del uso agrícola intensivo reduciendo las posibilidades productivas de la obtención de alimentos; y el exceso de emisiones de residuos, especialmente de gases de efecto invernadero, está provocando el cambio climático que tantos efectos sombríos permite vislumbrar en un horizonte no muy largo.
Estas negras perspectivas tienen una estrecha relación con un hecho que parece habíamos olvidado: que nuestra actividad se apoya sobre unas bases físicas que son limitadas, que no es posible que sigamos expandiendo el uso de energía y materiales de forma indefinida, que tenemos que ajustarnos a esos límites si no queremos llegar al colapso.
Frente a tales perspectivas parece inevitable la necesidad de restringir el uso de energía y materiales: tenemos que decrecer en la apropiación de la naturaleza, tenemos que acomodar nuestras actuaciones a esos límites físicos en los que nos desenvolvemos. En suma, debemos, especialmente en los países más ricos, entrar en una senda de decrecimiento en el uso de bienes materiales.
Nuestras experiencias de decrecimientos reales parecen indicarnos que éstos vienen acompañados de dificultades y sufrimiento, pero al tiempo vemos que el crecimiento nos conduce a un callejón sin salida, que si no cambiamos muchos aspectos de nuestro comportamiento nos dirigimos hacia un colapso. ¿Cómo desatar ese nudo gordiano? ¿Estamos abocados a un futuro negro y amenazador? ¿Hay alguna posibilidad para el optimismo? Si examinamos de cerca la cuestión se ven salidas aunque no sean fáciles de llevar a la práctica, aunque exijan rectificaciones del camino que hemos emprendido.
Los grandes problemas que el decrecimiento ha causado se deben más a la forma en que se ha producido que al fondo de la cuestión. El problema no es que resulte negativo vivir con menos bienes materiales; el problema radica más bien en que si se nos obliga a hacerlo de forma inmediata no tenemos a nuestro alcance formas de adaptarnos, y que esta forma abrupta de decrecimiento afecta sólo a algunos, que se ven obligados a disponer de menos bienes materiales que los mínimos necesarios.
El problema no es que no haya trabajo para todos, sino que mientras unos se quedan sin él, otros continuamos trabajando y podemos mantener nuestro nivel de recursos. ¿No seríamos todos más felices si a través de una transición que nos permita adaptarnos llegáramos a trabajar todos menos horas, aunque algunos tuviéramos menos bienes materiales? ¿No nos compensaría tener menos bienes, teniendo más tiempo para nosotros, para cuidar las relaciones y afectos con los demás, para no ir tan deprisa y agobiados?
Habremos desatado el nudo gordiano si la transición hacia el decrecimiento se hace de forma ordenada, anteponiendo la igualdad entre las personas a la vorágine imposible de acumular objetos y viajes por todo el mundo, con la suficiente prudencia para ir resolviendo los desajustes que se vayan produciendo.
La alternativa no está así entre crecimiento económico o decrecimiento económico, sino entre disminuir consciente y organizadamente nuestro uso de la naturaleza o que la naturaleza nos imponga un cerrojazo rápido y brutal que a buen seguro hará aumentar los conflictos y la violencia entre nosotros y resquebrajarse las bases de nuestra civilización. Es posible y deseable alcanzar una sociedad con menos uso de energía y materiales, pero hay que hacerlo a través de una transición que vaya evitando problemas innecesarios.
Pero esa transición ordenada exige algunas rupturas, que tienen que ver con muchas de nuestras ideas y valores. Tendremos que aceptar que la naturaleza no es un regalo a nuestro servicio, sino que somos parte de ella; aceptar que vivimos en un mundo limitado; que la mejora de las relaciones entre las personas es una fuente de disfrute mayor que acumular bienes materiales…
Hay ya grupos, colectivos y municipios en el mundo que han comenzado a actuar y experimentar en esta dirección. En Dale Vuelta (Movimiento por el decrecimiento) dalevuelta.bira@gmail.com queremos explorar estas ideas y de actuar en esa dirección.
Alejandro Arizkun – Juan Carlos Berasategui (Miembros del Colectivo Dale Vuelta – Bira beste aldera)
Los grupos de trabajo han comenzado a funcionar
28 Octubre 2009Tras la presentación del pasado 14 de octubre y la reunión del 21 de octubre, en Bakearen Etxea, han comenzado a funcionar los grupos de trabajo de DaleVuelta-Bira beste aldera. Por el momento se agrupan en tres núcleos: uno dedicado a promover iniciativas de incidencia social en temas como el consumo, el reparto del empleo y de la riqueza, la energía… Se reunen los miércoles a las 8 de la tarde en Bakearen Etxea. Otro más vinculado al estudio y la difusión de ideas; parece imprescindible realizar una labor importante y continuada de reflexión y trabajo ideológico. Y el tercero para el contacto con otros grupos, atención a demandas (redes), comunicación interna y externa…
Escrito por dalevueltabira